Crónicas

La crónica en la era digital: Nuevos retos y formatos

Decía el escritor Milan Kundera: “La cultura es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir”[i], por tanto, que importante resulta investigar, rescatar y conservar esa memoria que da identidad y conciencia a nuestros pueblos.   

        Desde tiempos antiguos la tradición oral ha ocupado un lugar importantísimo en las culturas de los pueblos, pues es así como se van transmitiendo de generación en generación la memoria de sus raíces, como también es cierto que llega un momento en el que se tiene que asentar y es cuando se coloca por escrito, formando así una fuente más importante para que no se pierda el legado histórico cultural de los pueblos. 

        Es ahí donde nace la importancia de la crónica, pero ¿Qué es la crónica?, pues bien, podemos responder esta pregunta que subyace con estas líneas concretas y precisas que nos lo dejaran en claro:  

“La crónica más que una forma literaria; es un latido que resiste al olvido, un hilo de sentido que une los hechos cotidianos con el porvenir colectivo. Es un acto de amor hacia el tiempo vivido, una forma de resistir al olvido y de sembrar en la memoria colectiva los instantes que dan sentido a nuestra identidad como pueblos y como nación. En este noble oficio, cada palabra escrita es un puente entre generaciones, un testimonio de lo que somos, de lo que fuimos y de lo que aspiramos a ser.”[ii]

        Sabiendo qué es la crónica y el papel importante y fundamental que tiene en la sociedad, pues si no hay crónica, no hay memoria y si no hay memoria, no puede existir un pueblo, podemos dar el siguiente paso, paso que nos obliga a dar nuestra reflexión: «La crónica en la era digital: nuevos retos y formatos».

        La palabra ha ocupado siempre un lugar privilegiado, para fundamentar el racionamiento que hemos hecho en la mente y que al hacerlo verbal o escrito, necesitamos acudir necesariamente a ella, por tanto, la palabra contiene tremenda fuerza que hace que el ser humano pueda relacionarse y desarrollarse.

        La crónica ha resultado siempre, privilegiada y querida, por el ser humano a través del tiempo, pues ésta nos ha ayudado a constatar la historia y la cultura que conecta el pasado con el presente y el futuro, otorgando así a las personas la oportunidad de contar con sus experiencias, tradiciones, costumbres, lengua y muchos aspectos más que las hace ubicar en una línea del tiempo y recordarles de dónde vienen. 

        Aunque antes esta oportunidad de conservar la memoria se podía hacer por la trasmisión oral de generación en generación y cuando veían la oportunidad de escribir, así lo hacían, para no perder aquello que se había guardado por la narración oral.

        Hoy esto aún sigue vigente en nuestros días, no pasa de moda, solamente que hoy los intereses del hombre a veces se ven torcidos, por lo que el mundo le ofrece: materialismo, consumismo y egoísmo, esto hace que ya no sea capaz de tener un criterio objetivo y convincente.

        Pues con la llegada del internet, de esa era que llamamos cibernética, se abre ahora un canal más de transmitir con mayor alcance y difusión cualquier conocimiento, sea bueno o sea destructivo, se puede sin problema publicar en la web, sin pensar lo que podemos ocasionar ante una sociedad que hoy se encuentra desubicada, que se le mueve a veces el piso, que la hacen dudar, pues a veces conviene hacerlo, para tenerla desorientada.

        La información que se comparte, muchas veces esta impregnada de amarillismo, así es como siempre hacen que sea aceptable, pues teniendo ese toque, la información siempre tendrá éxito aunque no sea cierta y nos dejamos llevar por lo que es falso, pero interesante que hacemos que aunque este mal, la hagamos aceptable.

        ¿Se puede hacer crónica en la era digital? Por supuesto que sí, claro que sí, antes acudíamos a leer un libro, se nos hacía interesante, era un mundo extraño, pero fascinante, porque conforme nos aventábamos a él, hacía que conociéramos y aprendiéramos para la vida, en la actualidad es más fácil ver a un niño con un celular en mano que con un libro; vemos en las manos de todos un Smartphone, un teléfono inteligente que tiene más funciones que nuestra cabeza y se nos olvida poder darnos cuenta de las cualidades que poseemos, pues nos tiene el celular embabucados, hoy según nos resuelve entre comillas todo este dichoso aparatillo.  

        Así que la crónica en estos días tiene un gran desafío, porque podemos publicar en espacios digitales, aquello que hemos investigado con el fin de que perdure la conciencia de nuestros pueblos efectivamente y lo que estamos publicando en segundos en México, lo están viendo al otro lado del planeta.

        Necesitamos caer en la cuenta que hoy más que nunca necesitamos cronistas objetivos y con criterio que no hagan confundir a la sociedad, sino que podamos brindar información sensata (prudente y con buen juicio), precisa (con acierto y destreza) y concisa (clara, exactamente y con concretas palabras), es así como nace un Cronista Digital, hijo de estos tiempos, que conoce por tanto los nuevos retos y formatos que se necesitan para transmitir información a través de los mass media de hoy.

        Un cronista que sabe hacer uso de la palabra en cualquier tiempo por la que pase su sociedad, un hombre que sabe transmitir sus orígenes, que sabe ubicarse en la realidad, podrá ser así un latido objetivo de su historia, ya lo dice aquella frase de Martín Heidegger: “La palabra… configura el nacimiento de nuestra historia”, entonces se habrá convertido en un verdadero cronista digital que hace crónica digital.


[i] https://proverbia.net/cita/7125-la-cultura-es-la-memoria-del-pueblo-la-conciencia, página web consultada el día 19 de noviembre de 2025, a las 12:00 pm.

[ii] Zuarth Orozco, Marco Antonio, ¿Qué es la crónica? Un legado desde la experiencia, Asociación Nacional de Cronistas de Comunidades y Ciudades Mexicanas, A.C., Ciudad de México, 2025, Pág. 5.

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